Historias que contar.

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Leviathan la Bestia que quiso ser vino.

Publicado el 2014-10-01
por Carlos Leal

Andy, en su incesante cruzada enológica, buscando crear lo nunca creado, concebir lo nunca antes concebido y darle al mundo un vino nunca antes bebido, logra dar vida a una poderosa bestia: LEVIATHAN 2009, jugoso vino de enredados tentáculos en el cual cada uno de sus varietales expresan interesantes y singulares características. Su receta además de incluir una dosis de locura y destellos de genialidad, conjuga el arte, la ciencia y la naturaleza para crear un vino de carácter distintivo. El artista en cuestión, quien ha colaborado en Harlan Estate, Newton Vineyard y, por supuesto, en su propio Favia, ha logrado que su pequeño “monstruo” sea, sin duda, uno de espíritu rebelde y personalidad apasionada. Concebir un ente vivo y estructurado, donde el balance del Cabernet Sauvignon, Syrah, Merlot y Cabernet Franc perdura y logra resaltar su acidez perfecta y taninos bien redondeados no es obra del Doctor Frankenstein sino de Mister Erickson, quien se ha atrevido a mejorarlo cada año, hasta ahorita con éxito. En este vino las primeras sorpresas fueron sus aromas de espresso, pimienta negra recién quebrada y cassis; sabores explosivos de grosellas, cerezas bien maduras y algo de cacao fresco en mi boca fueron señales suficientes para dejarme seducir por los tentáculos de la ahora ya no temida bestia. Su paso por el paladar fue aterciopelado, final constante y duradero, un vino que disfruté sin duda hasta la última gota. Si tuviera que verme “cara a cara” en un duelo a muerte con un temible ser, sin duda escogería a LEVIATHAN 2009. Espero solamente tener la suerte de que esté disponible, ya que su producción es limitada. Considero que en los próximos años este vino puede darnos una gran sorpresa y entrar al grupo selecto de los más deseados de Estados Unidos; eso contando que mi siempre útil instinto arácnido siga en buen funcionamiento. En lo que al maridaje respecta, si deseoso de derrotar a este gran ser se trata, las armas requeridas son un cuarto de queso de oveja, tres piezas de pan y el Concierto de Violín en B Mayor de W.A. Mozart de fondo. Nada más.